Hace pocos años un evento grande en Saskatoon, Canadá, solía significar un aumento de ingresos para la posada campestre Chaplin. "Estoy a unos diez minutos de la ciudad y muchas veces recibía a los clientes que no encontraban cupo en hoteles y pensiones", cuenta su propietaria Kathy Chaplin. Esos días se acabaron con la creciente popularidad de la página para compartir alojamiento Airbnb. Una búsqueda reciente en ese sitio arrojó 48 opciones para quedarse en Saskatoon, desde una casa completa de tres habitaciones, a US$184, hasta el alquiler de un sofá en la sala del dueño (trayendo saco de dormir y almohada) por US$41. En los dos últimos años Chaplin ha experimentado un caída del 30% en su negocio. Explosión compartida La economía compartida de empresas como Airbnb, Uber (transporte) y TaskRabbit (servicios) ha sido elogiada por permitir conectar directamente a vendedores y consumidores, saltándose a las grandes corporaciones. La persona que alquila una hab...